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Doshas y emociones

Una misma situación no altera a todo el mundo de la misma manera. ¿Qué emociones viven con más intensidad los diferentes doshas, y por qué? ¿Cómo reaccionan frente a ellas?

Existen tres emociones principales, comunes a todos los seres humanos, en particular el miedo y la ira. Pero según cada dosha, se dibuja una tendencia, con una emoción que ocupa un lugar más dominante.

El dosha Vata tiende a volverse ansioso más rápido, y a desarrollar, frente a influencias interiores o exteriores, más miedo, a identificarse con él más fácilmente. Esto se debe a su sistema nervioso, vigilante y sensible, saturado de estímulos que otras personas ni siquiera notan pero que, para él, ya resultan intensos. Es entonces natural que se alarme más rápido, que sea más fácilmente ansioso.

Para Pitta, no es realmente el miedo lo que domina: es más bien la inquietud la que lo atraviesa todo, sin que él lo perciba mucho, porque reacciona muy rápido con impaciencia y nerviosismo, hasta llegar a la ira. Para él, esta energía resulta más evidente, ligada a su fuerza psíquica y física: tiene la impresión de poder conquistar los problemas actuando, luchando, defendiéndose. La ira llega entonces bastante rápido.

Para Kapha, la emoción, en un primer momento, no está realmente presente: es tan amable que no desea actuar de forma negativa. Pero si termina sintiéndose acorralado, o si su dosha aumenta, la emoción se manifiesta con más gravedad. Frente a situaciones o problemas difíciles, se desliza más bien hacia una forma de pasividad que lo lleva a la tristeza. También tiende a apegarse fuertemente a las personas y a los objetos: en caso de pérdida, la tristeza es intensa. Su inmovilidad crea también una forma de impotencia, que a su vez es fuente de tristeza.

Estas mismas tendencias, una vez atravesadas y transformadas, se convierten en recursos. Cuando cada dosha logra transformar estas emociones, ¿qué energía positiva lleva de manera más marcada? Para Vata, es una energía muy sáttvica: la apertura de mente y de corazón, un entusiasmo que irradia. Para Pitta, es la energía de la acción y el gusto por actuar: son seres muy sociales, a quienes les encanta tomar en sus manos los proyectos y actuar por los demás. Para Kapha, son personas muy amables y pacientes, a quienes les gusta compartir su amor y cuidar de los demás. Acogen la vida con apertura, sienten lo inevitable sin dejarse arrastrar, permaneciendo conectadas a su corazón, a su propia mente, capaces también de tomar distancia y observar, sin romper nunca esa conexión profunda. Es un verdadero entrenamiento, que se cultiva paso a paso, con la atención plena.

El yoga también aconseja no estimular demasiado la mente, no crear emociones innecesarias a partir de estímulos no naturales, como ciertos medios de comunicación, las películas de terror, o un ritmo de vida demasiado rajásico. Reconocer la propia tendencia dominante no es entonces una forma de justificarse, sino una forma de saber, de antemano, hacia dónde dirigir la atención.

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