Las emociones, lo que tienen que decirnos
Antes de aprender a calmarlas, hay que comprender primero por qué están ahí las emociones, y qué tienen que decirnos.
Las emociones, según el yoga, forman parte del movimiento de nuestra mente, como los pensamientos. Nacen a menudo de emociones básicas, como el miedo y la ira, que crean mensajes para permitirnos actuar y comprender qué necesitamos, qué impacto tiene el entorno sobre nosotros, y de qué manera podemos responder a él.
Si logramos escucharlas, son estados que crean un estado psicocorporal temporal, una experiencia que pasa si dejamos que esa energía nos atraviese. Es una forma de comprender el impacto de la realidad sobre nosotros mismos, y de saber mejor cómo interactuar con ella. Pero el problema, según el yoga, es que nos estimulamos enormemente: a partir de los cinco sentidos, pero también a partir de la información que atraviesa nuestra mente, incluida la del pasado convertida en recuerdos. Esto estimula las emociones, y crea patrones habituales que se convierten en reacciones automáticas.
A menudo, cuando todavía no sabemos cómo gestionar las emociones, cómo vivir con ellas, verlas y comprenderlas, nos sentimos un poco desbordados por ellas, porque actúan automáticamente y nos colocan en un estado que no siempre hemos elegido libremente. Es precisamente esta parte automática, propia de cada temperamento, la que el artículo siguiente viene a aclarar.